En la Cordillera Cantábrica entre algunos roquedos y pedregales emergen llamativas plantas que luchan contra problemas muy exigentes, entre los que destacan las grandes oscilaciones térmicas entre el verano y el invierno, entre el día y la noche.
Son plantas que necesitan un especial poder de adaptación para poder sobrevivir, quizás por este motivo en las zonas de montaña se producen espacios singulares o peculiares donde proliferan especies de plantas endémicas, en Asturias más de un centenar.
Los ´cuquiellos`o ´boca de dragón` es una planta endémica del norte de la península ibérica, siendo bastante frecuente en tierras del centro y oriente de la región asturiana. Crece en fisuras y rellanos de roquedos y pedregales de valles y montañas calizas, taludes, bordes de caminos, …….
Se trata de una planta perenne que puede alcanzar los 120 cm, con tallos gruesos más o menos derechos, cubiertos de hojas alternas entre lanceoladas a elípticas de hasta 7 cm de longitud, habitualmente lampiña o sin pelos, aunque la inflorescencia si está cubierta de pelillos.
Suele llamar la atención por el curioso contraste que nos ofrecen sus vistosas flores amarillas, de intensidad variable y que también poseen unas zonas blanquecinas. Las encontramos formando inflorescencias, en racimos de 5 a 30 flores, con hojuelas o brácteas que sobrepasan los botones florales.
Su corola cilíndrica, con dos grandes labios y venas amarillas, termina en forma de saco con un corto espolón. En el interior del tubo posee cuatro estambres. Florece desde mayo-junio hasta julio-agosto dependiendo de las zonas.
El fruto es una cápsula pelosa y redondeada que se abre para dar paso a las semillas, las cuales son venenosas si se tragan. El género ´antirrhinum` está formado por una veintena de especies, la mayoría endemismos que se han originado en la península ibérica.











