Como sucede con otras plantas, cuando caminamos bordeando la costa por senderos que bordean zonas dunares, acantilados y otros hermosos lugares, no suele pasar desapercibida la vegetación de esta zona supra mareal a la que llegan las salpicaduras, donde las plantas luchan con la salinidad del ambiente marino y la fuerza de los vientos.
La angélica de mar es una planta endémica del litoral noroeste de la península ibérica que podemos localizar cerca de muchos acantilados costeros de Asturias, especialmente en zonas de los litorales central y occidental, aunque cada vez más extendida.
Posee un grueso y carnoso rizoma, una raíz subterránea de la que brotan tallos derechos, robustos, huecos, ramificados que llegan hasta el metro de altura. Despiden un ligero aroma a anís.
Las hojas son grandes, triangulares, divididas en varios segmentos, ligeramente carnosas y de color verde brillante, por este motivo la planta también es conocida popularmente como ´angélica brillante`.
Florece desde mayo-junio hasta septiembre. Sus pequeñitas flores son hermafroditas y se agrupan en inflorescencias formando densas umbelas grandes y planas de color amarillo verdoso.
Las fotografías se hicieron en el Cabo de Peñas, un enclave donde abundan las plantas que disfrutan de la influencia marina. Además, su preferencia por suelos soleados y secos, le hacen compartir espacio con tojales y brezales.