En muchas ocasiones encontrar diferencias entre la Fumaria muralis y la Fumaria capreolata puede resultar complicado debido a su gran parecido, aunque existen algunos detalles o claves para poder distinguirlas.
En general la diferenciación precisa de las Fumarias es bastante compleja, en especial en algunos lugares, como la zona mediterránea de la Península Ibérica, donde se encuentra un gran número de especies. La F. muralis es una de las pocas especies que podemos contemplar en Asturias.
Sus hojas están divididas en segmentos foliares, no todos son iguales, unos son ovalados y otros más alargados o lanceolados. Muy parecidas a las hojas del perejil.
Habitualmente las Fumarias son plantas anuales, ascendentes y trepadoras. La Fumaria muralis, como indica su nombre, se localiza principalmente cerca de muros y cunetas, con frecuencia en ambientes litorales. También en terrenos cultivados, bordes de caminos, huertas, …… Sus flores brotan desde febrero hasta agosto, en lugares cercanos a la costa florecen durante casi todo el año.
Normalmente la F. capreolata presenta flores de color blanco o crema, en ocasiones con tonos rosados suaves al final de la floración, y el ápice de los pétalos suelen ser de un púrpura muy oscuro, sin embargo las flores de la F. muralis poseen un tono rosado más uniforme e intenso en comparación con la palidez de la capreolata. Además las flores de la muralis son, por lo general, más pequeñas que las de la capreolata.
Otro detalle diferenciador a tener en cuenta es que los rabillos o peciolos del fruto de la F. capreolata son claramente curvados hacia abajo una vez que la flor ha madurado, mientras que en la F. muralis los peciolos son rectos o derechos, manteniéndose hacia arriba.
Las Fumarias poseen flores con una estructura o configuración muy particular y peculiar. Todas ellas tienen simetría bilateral, con cuatro pétalos opuestos por pares. El superior es el más grande. Los sépalos son laterales, membranáceos y caedizos.