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jueves, 27 de agosto de 2026

Enredadera de trompeta, bignonia roja o jazmín de Virginia - Campsis radicans

 

   Si transitamos durante el verano en un paseo ocasional o a través de una senda marcada a las afueras de una zona poblada, en ocasiones podemos ´tropezar` con alguna de las numerosas variedades de plantas exóticas que habitan en Asturias.



   Una de ellas es la Campsis radicans, conocida popularmente como enredadera de trompeta, bignonia roja o jazmín de Virginia, y nos llama especialmente la atención por sus llamativas flores. Aunque en este caso no resulta precisamente fácil de encontrar de forma naturalizada o asilvestrada.



   Es una planta trepadora leñosa y caducifolia, originaria del sureste y centro de los Estados Unidos, que debido a su histórico uso en la jardinería ornamental de la cornisa cantábrica, ha logrado escapar de los entornos cultivados y asentarse con éxito en determinados lugares del medio natural asturiano.



   Además de poseer fuertes raíces subterráneas con numerosos estolones lejos de la planta principal, su singular y extraordinaria cualidad es que desarrolla potentes raíces aéreas que se adhieren con firmeza a cualquier superficie para sujetarse a muros, ladrillos o madera, penetrando por pequeñas grietas y consiguiendo que la planta trepe fácilmente sin necesidad de soportes.



   En Asturias, esta peculiar enredadera o bignonia se puede localizar de forma casual asilvestrada o subespontánea en muros viejos invadidos por vegetación, márgenes de caminos, parcelas rurales abandonadas, taludes fluviales y solares o escombreras próximos a núcleos urbanos.



   Sus hojas ovaladas tienen un color verde claro cuando son jóvenes, y pasan a verde oscuro al madurar. Contrastan con las vistosas y peculiares flores con forma de trompeta de color anaranjado a rojo, y garganta amarillenta. La corola es tubular y tiene forma de embudo. Florece desde julio hasta septiembre-octubre.



   Prefiere los emplazamientos soleados o de suaves temperaturas marítimas, adaptándose bien al régimen de humedad propio de nuestra región. Es una planta alóctona ornamental y destaca por su resistencia climática y rápido crecimiento, pero no figura en las listas de especies invasoras de alerta en el norte de España.



viernes, 17 de julio de 2026

Angélica de mar - Angelica pachycarpa

 

   Como sucede con otras plantas, cuando caminamos bordeando la costa por senderos que bordean zonas dunares, acantilados y otros hermosos lugares, no suele pasar desapercibida la vegetación de esta zona supra mareal a la que llegan las salpicaduras, donde las plantas luchan con la salinidad del ambiente marino y la fuerza de los vientos.



   La angélica de mar es una planta endémica del litoral noroeste de la península ibérica que podemos localizar cerca de muchos acantilados costeros de Asturias, especialmente en zonas de los litorales central y occidental, aunque cada vez más extendida.


   Posee un grueso y carnoso rizoma, una raíz subterránea de la que brotan tallos derechos, robustos, huecos, ramificados que llegan hasta el metro de altura. Despiden un ligero aroma a anís.



   Las hojas son grandes, triangulares, divididas en varios segmentos, ligeramente carnosas y de color verde brillante, por este motivo la planta también es conocida popularmente como ´angélica brillante`.



   Florece desde mayo-junio hasta septiembre. Sus pequeñitas flores son hermafroditas y se agrupan en inflorescencias formando densas umbelas grandes y planas de color amarillo verdoso. 



   Las fotografías se hicieron en el Cabo de Peñas, un enclave donde abundan las plantas que disfrutan de la influencia marina. Además, su preferencia por suelos soleados y secos, le hacen compartir espacio con tojales y brezales.