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viernes, 2 de enero de 2026

Colleja marina, silene de mar - Silene uniflora

 

   El amplio y diverso género de las Silene está formado por plantas excesivamente variables. En algunas ocasiones los continuos cambios originan subespecies y con el paso del tiempo la tendencia versátil e inestable de estas plantas las convierte en especies botánicamente muy parecidas pero diferentes.


   La ´Silene uniflora` fue catalogada con anterioridad como ´Silene vulgaris subsp. marítima`, la taxonomía actual la identifica como una especie independiente, propia de zonas costeras, habitando en arenales, acantilados y roquedos marítimos, donde forma pequeñas matas apretadas.


   En este mismo sentido encontramos la vieja denominación de ´Silene marítima`, un utilizado sinónimo o antiguo nombre de la misma planta. ´Silene uniflora` es el científicamente aceptado en la actualidad, ambas definen una planta herbácea costera adaptada a suelos pobres y soleados.



   Se trata de una planta que desarrolla muchos tallos postrados y completamente herbáceos desde la base, pudiendo llegar a los 40 cm de altura, formando matas compactas. Posee raíz axonomorfa.



   Las hojas son carnosas, opuestas, de lineares a lanceoladas, sin pecíolo, y de color verde azulado. 



   Las flores forman una inflorescencia cimosa donde el eje principal termina en una solitaria flor, por debajo, en ocasiones, aparecen dos ramitas laterales que también acaban en flor. Llama la atención el cáliz inflado y globoso formado por cinco sépalos soldados.



   La corola posee cinco pétalos con el limbo profundamente dividido en dos lóbulos, habitualmente son de color blanco y se superponen entre sí. El aspecto floral en forma de estrella, es una característica singular de esta Silene. Florece desde marzo-abril hasta agosto-septiembre.


   El fruto es una cápsula globosa que contiene abundantes, pequeñas y ligeras semillas en su interior, las cuales se dispersan principalmente por el viento, un factor constante en las zonas costeras y acantilados marinos. También pueden ser dispersadas por el agua.


   Esta planta halófila, en griego ´amante de la sal`, crece abundantemente en los roquedos y arenales costeros de Asturias, a lo largo del litoral, formando parte de comunidades vegetales que soportan la salinidad, adaptándose para tolerar o incluso necesitar el sustrato salino para su desarrollo.


   En cualquier paseo por caminos cercanos a las orillas de los acantilados de la costa asturiana resulta agradable contemplar matojos de esta planta al borde de las rocas disfrutando de la brisa marina.



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